Cova des Bufador de Son Berenguer

Situación: Santa Maria del camino
Punto de partida
: Una vez en la población de Santa Maria del Cami, hay que coger el camino de Coanegra hasta llegar al cruce del camino de Alaró seguir por este último y coger el primer desvio a la izquierda que nos acercara a un transformador electrico desde donde comenzaremos a caminar dejando antes el vehículo aparcado junto a una construccion de color beis que se encuentra a unos 60 metros.
Calzado: Botas de montaña.
Ropa
: Recomendable un mono.
Desnivel desde el punto de partida : 80m. aproximadamente.
Distancia desde el punto de partida : 300 m aproximadamente.
Estética: IV .
Magnitud:
IV.

Altitud: 180 m.
Origen: Kárstico
Recorrido: Predominantemente horizontal.
Profundidad: -70 m.
Tiempo de aproximación : Entre quince y veinte minutos.
Aprovisionamiento: Llevar lo necesario.
Mejor época: Cualquiera
Acceso: Vehículo propio.
Mapas:Instituto geográfico Nacional, (Alaró) 670 IV, 1:25000.
Coordenadas UTM para plasmar en una cartografia MTN 1:25.000: 479965 E, 4392954 N. DATUM EUROPEAN 1950.
Coordenadas UTM: 479872.2495 E, 4392760.9205 N. DATUM WGS84.
Material: No es necesario equipo de progresión. Solo casco e iluminación.
Última actualización: 20 de marzo de 2014.


Reproducción literal de uno de los apéndices del libro "Relación inventarial de subterráneos naturales de las Illes Balears". Colección Tarsilbet, IV, 240 páginas. J. A. Encinas, 2006. Ediciones Jaes. Pollença.

 Descubierta y explorada el día seis de abril del año 1950, según J. Mascaró (CTM.,1968), un equipo de espe-leólogos del GES la estudió en el verano de 1960. Los resul-tados fueron publicados en Speleon, 13 (Oviedo), en 1962, por J. Montoriol y quien significa los procesos clásticos, la intensidad litoquímica, los aspectos sedimentológicos y la soli-fluxión derivada de los asentamientos del piso. Plantea la espeleogénesis como un desarrollo interestratigráfico indu-cido por las aguas sumidas del exterior y ofrece varios perfi-les transversales del antro.

Acometimos la laboriosa topografía del subterráneo para ilustrar el libro de G. Santandreu, publicado en 2002 con el título "Coves i avencs de Santa Maria del Camí" (Ed. Docu-menta Balear, 2002). El autor de la obra desestimó incluir el plano*** adjunto a estas páginas, sin explicación alguna. En él puede apercibirse notable rampa cubierta de detritos clásticos endógenos, precipitados a lo largo de los setenta metros de desnivel desde la boca hacia el fondo, con grandes peñas obstruyendo los flancos y el fondo. Son rocas calizas triásicas, en la parte superior intensamente leptoclasadas, alternadas con estratos brechoides y con margas compactas, hasta donde resulta perceptible en el interior. Fenómeno cupular de origen subsidenciario, del que sólo vemos apenas la mitad de sus más de 120 metros de diámetro virtual, se halla frenado por un quiebre rectilíneo y por el macizamiento travertínico que discurre de NW a NE. De forma que la bóveda se mantiene en gran parte estable gracias a la proliferación de columnas derivadas del intenso aparato litoquímico.

El recorrido interior supera ampliamente los mil metros. Conforma doce grandes espacios entre las dos desgajadas placas interestratigráficas que se superponen en el primer tercio superior. Parte de estos reductos están formados por encajamientos de las peñas retenidas entre techo y suelo, al desprender voluminosas secciones calcáreas. De modo que buena parte del trayecto se hace áspero, si bien entretenido.

Los más recónditos ámbitos de la caverna poseen abun-dantes cristalinas filigranas y notable variedad espeleo-temática; al requerir ser transitados en buena parte reptando,

el riesgo de romper las formaciones se hizo agobiante, durante los obligados trabajos planimétricos. Más cómodas son las dos salas de arriba, también de techo relativamente bajo, con el piso bastante plano en la primera y con la otra encajándose hacia el este; mientras que los despejados espacios del fondo son los mayores.

La zona vestibular o de entrada, con la del extremo meridional, ejerce de preámbulo hacia el centro del complejo. De ahí parten cuatro senderos más o menos transitables, practicables sin necesidad de cuerdas. El primero hacia la cota -61 m., con otro alternativo discurriendo por entre las columnas que conducen directamente al caótico núcleo de bloques, pasando por angosta grieta. Una tercera vía de progresión hacia el fondo se encamina al NE por encima de las coladas y la cuarta obliga a escalar hasta la parte alta del flanco derecho, conforme se entra al subterráneo.

En cuanto a la formación del dispositivo endocársico, el argumento determinativo ya fue documentado en las actas del "II Congreso Nacional de Espeleología" celebrado en 1972: J. A. Encinas, "Una constante espeleogenética en la zona de Pollensa (Mallorca)". La nota advertía sobre la presencia de plásticos estratos de margas relacionables con incipientes cavernamientos, en discretas pero ilustrativas y bien abarcables cavidades calcáreas.

A diferencia del general comportamiento brechífero de los estratos calizos y dolomíticos del Trias, y del propio de las discontinuidades diaclásicas en los materiales detríticos del Burdigaliense, las vacuidades generadas en el contacto entre arcillas margosas y rocas compactas siguen singulares patrones neumatológicos. Actuantes en la cámara inicial, cuando queda sometida a una atmósfera con alto contenido de CO2. Pero, para que este espacio primordial sea efectivo instrumento excavatorio, el requisito imprescindible es que tenga suficiente entidad volumétrica para albergar capacidad disolutoria del estrato superior.

Entre las múltiples posibilidades de creación de dis-continuidades subterráneas, la generada a consecuencia de la pérdida de masa de agua en las margas, por encaje de la

cuenca, por migración del nivel freático, por desecación del aporte vadoso o por descenso del mar, conlleva notable reducción del volumen de las arcillas. Éstas menguan hacia el fondo, causa el despegue de las más secas partes superiores y progresiva subsidencia del material plástico, hasta que alcanza el plano duro rocoso: dejando vacío el espacio correspondiente al volumen de agua desalojada de las arcillas o bien provocando desgajes de las rocas de encima, o ambos fenómenos a un tiempo. La disolución comienza, pues, el proceso digestivo del interior y, conforme avanza, capta escurrideros pluviales que, a su vez, humedecen parte de las arcillas ya desecadas, las arrastra hacia el evacuadero de drenaje o bien las sedimenta en el lecho, en torno al incipiente cono detrítico. Salvo cuando la socavación subsidenciaria provoca el desgaje integral del área afectada, aplastando el sustrato de margas y dejando expedito un contorno subcircular de carácter hemisférico; del que por lo común el espeleólogo solamente suele acceder a la parte de encima del cono detrítico.

Y no siempre el núcleo del vaciamiento –sea clástico, macizo o acabe digerido por la disolución endocársica- se manifiesta en su característico aspecto esferoide, porque con frecuencia se halla en forma de abanico, o bien adoptando aplanada disposición laberíntica o, como en el caso que expresamente nos ocupa, constituyendo empinada rampa.

Cierto que no todas estas rampas obedecen a procesos subsidenciarios focales, ni todas las que efectivamente están relacionadas con las margas son ajenas a las tensiones orogénicas pretortonienses***; porque la cueva de Es Bufador, como la Cova Nova de Son Lluís (M.:Por./N.01), como las Coves de Gènova (M.:Pal./G.02) o las cuevas de Campanet (M.:Cpe./C.01), por citar sólo unos fenómenos harto significados, deja ver –ya lo apuntó J. Montoriol- un componente estructural innegable. El mismo en el que una serie estratigráfica calcárea se desliza sobre los plásticos depósitos margosos más modernos, causando un arrastre imbricador en el que la acción percoladora hídrica acaba haciendo mella, a lo largo del plano axial del contacto; hasta drenar por debajo del cauce del barranco.

Nota: En la actualidad solo se puede acceder a la cueva solicitando permiso al propietario ya que la "ventana" por la que se accedia se encuentra tapiada.