Cova de sa Figuera

Situación: Porto Cristo (Manacor)
Punto de partida
: Carretera Ma-4023 Km. entre Porto Cristo y Cala Millor.
Calzado: Botas de montaña.
Ropa
: Un mono es imprescindible.
Desnivel desde el punto de partida : 0 m.
Distancia desde el punto de partida : Entre 10 m.
Estética: III.
Magnitud:
IV.
Dificultad: I.
Altitud: 25 m.
Origen: Kárstico
Recorrido: Horizontal.
Profundidad: -17 m. aproximadamente.
Tiempo de aproximación : Ninguno, ya que si vamos en vehículo propio lo podemos dejar aparcado junto a la cueva.
Aprovisionamiento: El necesario.
Mejor época: Cualquiera.
Acceso: En autobús de línea hasta la población de Porto Cristo o bien en vehículo propio.
Mapas: Instituto geográfico Nacional, Porto Cristo 700 IV 1:25.000.
Coordenadas UTM DATUM EUROPEAN 1950: 529880 E, 4378150 N.
Coordenadas UTM DATUM WGS84: 529926.78 E , 4378136.9 N.
Material: No es necesario equipo de progresión vertical. Solo casco e iluminación.
Última actualización: 9 de Marzo del 2008.


La entrada de la cueva se encuentra junto a unas higueras y rodeada de maleza que hace tener que ir esquivándola para llegar la misma. Las dimensiones aproximadas de la entrada son unos 19 metros de ancha por algo más de 2,5 de alta.

Nada más asomarnos al interior de la cueva desde la entrada, la luz artificial que la ilumina nos permite vislumbrar como a unos 17 metros de donde nos encontramos una pared construida por las manos del hombre cruza la sala de un extremo al dividiéndola en dos partes, también bajo nuestros pies otra pared hace que para acceder al interior de la cueva tengamos que sortearla. Da que pensar mucho el motivo por el cual se construyeron estas paredes dentro de una sala con una anchura de unos 38 m y una longitud de aproximadamente 30. Consultado mi duda con J. A. Encinas, este me comenta que es muy posible que el motivo de semejante obra pudiera ser el de ocultar el ganado en algún momento de la historia del fisco o incluso de los invasores que en muchas ocasiones asolaron la isla. Cabe destacar que justo en la parte más profunda de la sala se conservan algunos abrevaderos tallados en piedra de forma rústica que sin lugar a duda sirvieron para calmar la sed de los animales. Uno de los tres abrevaderos que aun se conservan, se encuentra curiosamente adornado por minúsculas estalagmitas que se están formando en el borde por las gotas de agua procedente del techo que no aciertan a caer en el interior. Si bien una parte de esta sala en la que nos encontramos carece de concreciones todo un extremo de la misma si se encuentra razonablemente adornado por alguna que otra colada y gruesas columnas algunas de ellas separadas de techo desde ha ce mucho tiempo.

Para seguir la visita de la cueva tenemos que hacerlo a través de una gatera que se encuentra excavada artificialmente en el lado derecho de la sala y justamente en el fondo de la misma. El cruzar esta gatera implica nuestro primer contacto con el agua y el barro que nos va acompañar por algunos lugares de la cueva. Una vez cruzada la gatera de varios metros de longitud nos encontraremos en una pequeña salita en la que cabe destacar la gran cantidad de "macarrones" que cuelgan del techo y que debemos de tener cuidado de no dañar ya que con solo tocarlos inmediatamente crujen al mismo tiempo que se precipitan los trozos al suelo.

Una segunda sala se abre ante nosotros detrás de una interesante columna de dimensiones considerables teniendo una longitud de 26 m. por 13 m. de ancho de techo bajo pero que no permite en algún que otro lugar recuperar la verticalidad. El suelo de esta sala está completamente llano cubierto de una capa de barro que delata que de forma puntual esta se inunda ya que el nivel freático se encuentra muy próximo de hecho en el fondo de algunos de los pequeños pozos de esta zona de la cueva el agua se encuentra permanentemente presente. En algún lugar del techo las marcas del agua también son visibles por lo que cabe suponer que este lugar no es otra cosa que un antiguo lago cosa común en la mayoría de las cuevas de esta zona.

Para seguir la visita tenemos que adentrarnos en una gatera que se encuentra al final de la sala en la que cuerpo a tierra y después de cinco o seis metros nos va a situar en una galería con un suelo irregular así como muy resbaladizo donde el techo puede alcanzar cerca de cuatro metros de altitud. La galería donde nos encontramos se extiende hacia nuestra izquierda según el sentido de nuestra marcha durante unos 57 m. en los que encontraremos algunas escasas concreciones tanto a izquierda como a la derecha. Llegados al final de la sala, entramos en una zona laberíntica de poco interés y donde para desplazarnos por ella lo tendremos que hacer en todo momento agachados o simplemente arrastrándonos.

En mi ultima visita pudimos detectar la presencia de CO2 además de un grado de humedad posiblemente próximo al cien por cien por lo que solo recomendar de que si en la visita a la cueva comenzamos a tener síntomas de dolor de cabeza o agobio tomar las debidas precauciones.

Todo indica que la cova de sa Figuera ha sido visitada por el hombre desde tiempos prehistoricos entre otras cosas para recoger agua dulce de su interior como ya ocurrio en otras cuevas de la isla.

El yacimiento de Sa cova de Sa Figuera fue declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de zona arqueológica, según el acuerdo del Pleno del Consejo de Mallorca de 23 de enero de 2006 (26/127).

Los efectos de esta declaración son los que genéricamente establecen la Ley 12/1998, de 21 de diciembre, del Patrimonio Histórico de las Islas Baleares y la normativa concordante.

A pesar de ser declarada Bien de Interés Cultural, con categoría de zona arqueológica no se puede apreciar que en ella ninguna señal de tal acuerdo de protección cosa que no debería de extrañarme a estas altura de mi vida.

Se puede completar el día haciendo una pequeña excursión por la costa regresando a Porto Cristo y dirigirnos a Sillot bordeando los acantilados donde nos encontraremos un paisaje virgen cosa que no abunda por esta zona.